martes 16 de junio de 2009

bloomsday


Bañado en sudor me despierto, consulto el reloj; 3 de la mañana, aún me quedan 3 horas para de verdad despertarme.
A pesar del calor y el sudor pastoso que empantana la cama, logro conciliar el sueño y seguir delirando con esos niños que ya tienen una semana persiguiéndome, me consuela que la anterior noche-sueño, logré encontrar a sus padres, pero de manera recurrente siguen apareciendo.
Timbra el despertador, me desperezo un rato, para luego sentarme por unos segundos en el canto de la cama, me calzo a tientas para después dirigirme al baño y dejar todo lo acumulado en el sueño. Me baño.
6:30 a.m. aún no termino el almuerzo de las niñas que se van a la escuela, me apuro para llegar a tiempo a la parada del autobús.
La ciudad ya se despertó y la mancha de la contaminación se ve al norte, y el Aguascalientes no contaminado de hace años, es ya solo un recuerdo.
Son ya las siete con diez minutos y el puto autobús no pasa, llegamos a las 6:45 a.m., había solo dos mujeres jóvenes y la persona con su uniforme de trabajo que aborda el trasporte las cinco para las siete, y él ya se fue, sigue llegando gente, ya estamos todos histéricos, las niñas ya se aburrieron de preguntar “¿a qué hora pasa el autobús papi?”, “¿porqué se tarda tanto?”, por fin llega después de una desesperante espera de media hora, dan ganas de mentarle la madre al conductor, pero viéndole la cara de explotado, indudable que ni su marida lo dejó descansar bien por estártele reclamando su falta de interés hacia ella, pobre lo compadezco.
Solo nos quedan 20 minutos para llegar a tiempo a la escuela y desde el sur de la ciudad para llegar a San Marcos. Nos tenemos que bajar en la avenida Convención para abordar un taxi, éste afortunadamente en 10 minutos nos deja a 50 metros de la puerta de la Escuela 21 de Marzo.
Ya tranquilo, después de los abrazos y los besos de las niñas a manera de despedida, trazo mi ruta, de visitas a las empresas y negocios a los que voy a solicitar empleo.
Después de pasar por el escudriño de secretarias y empleados que con mirada inquisidora, me sopesaron y sin hacer caso mínimo a la solicitud con un despreciativo “si hay algo luego le hablamos”, aventando en alguna parte los papeles que con cuidado rellené y metí cada una en una carpeta.
En una banca de cemento me tragué las últimas rebanadas de pan y jamón de pavo, que me quedaban. Estoy cansando y hasta la madre de no conseguir trabajo, hoy alcancé a visitar sólo cinco establecimientos, siento que me estallan los pies, si al menos trajera la bicicleta, sería el traslado menos penoso, pero alguien, que también la necesitaba, me la robó y todo se fue a la mierda, pero tengo que conseguir algo, algo, lo que sea, porque ya se me están acabando los ahorros…
Llegó por las niñas a la escuela, tengo que mostrar lo contrario de cómo me siento, para no preocuparlas, su buena dotación de abrazos y besos me reciben a la entrada entre el bullicio de niños y madres histéricas por el calor o por alguna calificación.
Dejó a las niñas niñas en casa de su abuela y me despido, ellas allí comerán y pasaran la tarde.
Me despido, aún puedo ir solicitar empleo aunque ya en la tarde es difícil que atiendan, pero con una leve esperanza me dirigí a otros dos lugares, pero éstos están ya cerrados, con el aviso de que no regresaran por la tarde, y que estarán a las “sus ordenes” hasta el siguiente día.
El día ya se chingo, ya no tengo ruta de busca de empleo que cubrir. Me dirijo a la biblioteca de la ciudad, y allí trazo la ruta que seguiré otro día en base a los anuncios de empleo de los avisos clasificados. Me pongo a leer las noticias que en los periódicos no dicen de lo importante de votar según las autoridades, que ya pronto saldremos de la crisis, pinche viaje, y se van difuminando las frases, las letras…, hasta que me sacuden por el hombro para decirme —el empleado de la biblioteca— ya son las nueve de la noche y que la biblioteca la va a cerrar…, me quedé dormido. Y tengo que ir por las niñas.

6 comentarios:

justes dijo...

hermosa fotografía

Lourdes dijo...

Un ruidoso camión que se detuvo en el frente de mi casa me sacó de concentración. Acabo de leer el relato de la jornada, muy triste y muy duro, la realidad de millones de personas. Ese relato es inspirador, por qué no lo envías a alguno o algunos de los correos de nuestros honorables candidatos a diputados. Ellos que ahorita están sudando la gota gorda por alcanzar nuestro voto, seguro que hasta lloran con la narración. Felicidades. Me gusta tu expresión

Anónimo dijo...

Hola, pues en principio opino lo mismo de la fotografia esta bella. muy urbano el relato, un poco fuera de mi realidad, por aquello de que se le haga tarde, je, solo que hay varios errores de dedo, o sera que tu como yo escribes, escribes y no checas resultado?? porque me pasa seguido, jiji,seguire de fansblog ??? se dira asi?? ps igual, salu2

jildardo dijo...

Gracias, es cierto, es necesario cubrir esos detalles de "dedo", y que las prisas no hagan su trabajo. subsanado, gracias

jildardo dijo...

Gracias, si esos millones se expresaran en la urnas, dando su voto de repudio, este sistema partidista que ya hule a podrido, la clase política tendría que hacer algo...Gracias nuevamente

Portnoy dijo...

Dura vida, compañero. Resiste. Casi resulta tragicómica la fotografía de Joyce tuerto al lado de tu relato. Conmovedor.
Muchas gracias por tu colaboración.

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