
Entre sonidos de tambores y unos caracoles que estaban siendo utilizados por dos mujeres se concentraron una dos decenas de personas todos vestidos de blanco en una esquina del centro histórico de la ciudad.
Todos ellos bien desayunados vestidos de blanco, clase media acomodada, con la consigna de la “Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia” no obstante cuando llegó otro grupo de personas haciendo el recorrido turístico de la ciudad con narraciones teatralizadas, no fueron tolerantes y con actitudes contrarias a lo que ellos mismos estaban convocando, poco hicieron para que el recorrido turístico se desarrollara sin contratiempos.
Terminado su acto se encaminaron al Jardín de San Marcos bien resguardados por los agentes de tránsito. Todo esto en sábado poco convencional en una ciudad tranquila donde pareciera que no pasa nada. Pero ese sábado fue diferente, hubo además un quinto informe, con fiesta popular y toda la cosa… al pueblo pan y circo, aunque sólo “diversión” se ve en estos tiempos.
A veces
A veces ya no cabe en lo posible
lo que sucede aquí:
en vez de pecho a pecho por el amor fundidos
sólo quebrantahuesos encontramos,
carroña devorada por carroña
y ciegos que conducen a otros ciegos
al matadero.
Y no es lo peor la muerte, que de morir
¿quién habría de escapar?
Lo peor es esa injusta y municiona forma
de quitar cada pétalo al hálito de vida
y borrar la esperanza.
¡ Y borrar la esperanza!
Dolores Castro





