sábado 28 de noviembre de 2009

Último sábado de noviembre




Entre sonidos de tambores y unos caracoles que estaban siendo utilizados por dos mujeres se concentraron una dos decenas de personas todos vestidos de blanco en una esquina del centro histórico de la ciudad.
Todos ellos bien desayunados vestidos de blanco, clase media acomodada, con la consigna de la “Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia” no obstante cuando llegó otro grupo de personas haciendo el recorrido turístico de la ciudad con narraciones teatralizadas, no fueron tolerantes y con actitudes contrarias a lo que ellos mismos estaban convocando, poco hicieron para que el recorrido turístico se desarrollara sin contratiempos.
Terminado su acto se encaminaron al Jardín de San Marcos bien resguardados por los agentes de tránsito. Todo esto en sábado poco convencional en una ciudad tranquila donde pareciera que no pasa nada. Pero ese sábado fue diferente, hubo además un quinto informe, con fiesta popular y toda la cosa… al pueblo pan y circo, aunque sólo “diversión” se ve en estos tiempos.

A veces


A veces ya no cabe en lo posible
lo que sucede aquí:
en vez de pecho a pecho por el amor fundidos
sólo quebrantahuesos encontramos,
carroña devorada por carroña
y ciegos que conducen a otros ciegos
al matadero.
Y no es lo peor la muerte, que de morir
¿quién habría de escapar?
Lo peor es esa injusta y municiona forma
de quitar cada pétalo al hálito de vida
y borrar la esperanza.
¡ Y borrar la esperanza!

Dolores Castro

sábado 21 de noviembre de 2009

Semana de poemas





Fue una semana de eventos que lograron que la rutina de todos los días tuviera su peculiaridad, en una ciudad donde dicen que esta plagada de poetas y para muestra el patriarca de la ciudad en materia de promoción cultural y poeta de nacimiento, el maestro Víctor Sandoval, recibe hoy (sábado 21de noviembre) la Medalla Xavier Villaurrutia.
Al inicio de la semana en el traslado hacia el trabajo en el trasporte urbano, escucho que alguien lee poesía en voz alta, algo inusual en esos espacios, ese alguien, después de sacar al azar un poema de una canasta, ésta adornada de flores naturales ya marchitas, algunas piedras pequeñas distribuidas en la base y una mariposa amarilla no sé si muerta o gozando de la compañía de poemas doblados en pequeños trozos de papel.
El poeta urbano al darle lectura a sus creaciones los ofrece al usuario y le pide una moneda de cualquier denominación, me sorprende lo admito, la valentía del poeta viajero, de predicar y hacer promoción de la poesía en un lugar que pareciera nada halagüeño, pero el nirvana está lleno de senderos desconocidos y para llegar, sólo es necesario emprender el camino:
“Como un trueno de avance se deshoja con
viento de alcance hombre que gime y
llora por tu villanía o.
Al hombre que llora
conmigo por tu villanía…”
Fue el rastro que encontré, en un pedazo de papel doblado en cuatro, estaba en el piso, antes de llegar a la puerta de salida, fragmentos de aquel poeta que regalaba poemas por alguna moneda.
El viernes en el Heraldo de Aguascalientes una reseña firmada por Lourdes Martínez Muñoz, de un libro de poemas de Dolores Castro, me deja extrañado porque entre la banalidad de la sección de sociales encontrarse con una señal para leer un poemario, es raro, si bien es cierto que es tierra donde viven y se dan al por mayor los poetas, el hallarse con invitaciones a leer poesía, en los sitios no conocidos como son los círculos de lectura, es un buena señal de que en tiempos difíciles la poesía nos puede sacar de la modorra. Este es el poema que encontré en el mencionado periódico

Fluir


Fluir, volverse ajeno
sin arrojarse al mar de cada instante y poseerlo
en su profundidad
recostarse en el parpadeo
y para huir del horror,
no mirar.
Sólo el mar vuelve una y otra vez.
Fluir es no volverse,
no ser siquiera estatua de sal.
Fluir, volverse ajeno,
conocer la tierra de Irás
y no Volverás.

Dolores Castro

sábado 7 de noviembre de 2009

Ella y Él (III)



ELLA

No siempre se tiene lo que se quiere, ésta frase era lo que confrecuencia le resonaba en su mente cada que las cosas no le salían como ella quería. Lo había escuchado en la cafetería de un hotel del centro histórico, en una esas solitarias salidas nocturnas que frecuentaba cuando sentía algo no cuadraba en su vida.
Ella fue formada como todas las mujeres de su clase social, nacida en un familia con recursos y tierras, que con las revueltas de principios del siglo pasado habían cambiado para algunas familias y la ella le tocó la desgracia de ser una de ellas, pero su abuelo hombre recio y con determinaciones fuertes, no se dejó abatir por las circunstancias y pudo salvar algunas propiedades, y con eso salió airoso de aquellos tiempos, y como sólo tenía un hijo, éste fue el padre de ella, quien fue también quien le enseñó todo lo bueno de la vida.
Por lo que ella, creció sin ninguna limitante económica, su familia era de esas que a los demás (los que no pertenecen a su clase social) los ven como algo necesario que tienen que estar allí, para que hagan las labores que para ellos son desagradables y que además pueden pagarlas para que los otros las hagan.
Sólo que ella no le tenía tan contenta esa forma de ver y sentir la vida. Y cuando decidió irse a vivir a la comunidad aquella de Santa Rosa, además de salir de la dinámica de una relación que le dañó para toda su vida trataba de conocer otras formas de vivir, y lo logró, cuando ya regresó con los suyos éstos no entendían la locura de estar ausente y padeciendo tantas cosas, ella se aíslo completamente de su familia en ese tiempo, bajo de peso pero lo que tocó madurar en San Rosa fue según ella lo más importante.
Hasta su semblante le cambió, lo apacible de su rostro, dicen los que la conocieron en sus los dos momentos de su vida y lo aseguran que no lo tenía. Y ahora sólo lo pierde cuando se acuerda de personas que le han hecho daño, por lo expresivo de su semblante se le nota, porque se crispa y le tiembla el labio inferior. Y sus ojos claros casi verdes, brillan con intensidad.
Pero todo esto le cambia cuando escucha a su cantante preferido Nat King Cole, o las interpretaciones de Joshua Bell con su violín mágico.

viernes 23 de octubre de 2009

ELLA Y EL (II)




La vida de él, no siempre fue así como la estaba llevando. Había nacido en cuna de buena y fina madera, pero de esos bofetones que da la vida, le tocó sin saber, y sin culpa alguna, supo que no todo es dulzura en este valle del Señor.
Al nacer, le faltó la cantidad necesaria de oxígeno para poder responder a los estímulos a que son sometidos todos los bebés al nacer, al paso del tiempo, él no respondía nunca a las caricias de sus padres, se quedaba inexpresivo y sólo atinaba a ver el techo.
Los padres afligidos le llevaron con los más prestigiados médicos de niños, para que lo diagnosticaran en base a la ciencia médica, y ésta no les satisfizo, todo el cariño que sentían por el crío se transformó en rechazo hacía el vástago que había procreado, por lo que no les fue difícil iniciar todo lo necesario para tener otro descendiente. Y al tener un crío tan diferente a él, se transformo éste como un mueble más, como de esos que estorban pero que no se atreven a dejar por allí, en algún basurero.
Así que para él su vida se tornó muy compleja, pero tenía una ventaja, de ningún modo se dio cuenta de lo que le pasaba.
Una noche de un alto verano, y llena de lluvia, la tía llegó de visita a la casa de ese matrimonio, y le partió el corazón la forma en que lo tenían relegado de toda la familia, no le permitían entrar a la cocina, a la sala, y ni siquiera se le ocurriera que se acercara al hijo preferido, (por temor a que le pasara lo mismo que a Bertita con los mellizos del cuento de Horacio Quiroga), él, deambulaba como un perrito por la casa de sus padres, y eso a la tía, definitivamente le hizo pensar que estaría mejor con ella, además que ella estaba sola y se harían compañía ambos.
Sin mucho hurgar en los sentimientos de los padres, éstos vieron en la propuesta de la tía la solución a su tribulación de tener un hijo así, por lo que la pariente se regresó a su ciudad del centro occidente del país, con una maleta más, y su nuevo“cachorro” y con los ojos llenos de lágrimas de ver y palpar de la forma tan fácil como sus sobrinos se deshacían de un hijo de es forma tan poco cristiana, pero al mismo tiempo contenta: ya tenía un motivo y muy fuerte para seguir viviendo. (Continuará)

lunes 19 de octubre de 2009

Un ejercicio solamente



Hagamos un ejercicio, si una persona es afortunada y labora pero le pagan el salario mínimo de la zona mejor pagada, ganará $ 54.80. Con esta cantidad tendrá que pagar el trasporte para trasladase a su centro de trabajo, también algo con ese sueldo tratará cubrir la cuestión de los alimentos, si nos vamos a los extremos de hacerle la vida pesada, el ciudadano vive en una parte de la ciudad que para poder llegar a trabajar tiene que tomar dos camiones, pues no trabaja en una de esas empresas que cuentan con transporte para sus empleados. De su sueldo diario tendrá que entonces que descontar 22 pesos, del “urbano” y se compra una gordita con queso de las baratas de esas de 12 pesos, también su bebida que le costará $10, entonces ya tiene menos dinero en total, si esto lo hace los 6 días que labora por que sí tiene su séptimo día, le quedaran 10 pesos de su sueldo para las cervezas del fin de semana, es decir cuenta con 70 pesos, con 80 centavos, para gastarlos con alegría el la “Purísima” o en la “Línea de fuego”, o bien el mismo sábado saliendo del “jale” ir a comprase un six, con unas papas de botana y ya se acabó el sueldo.
Claro que estamos hablando de alguien que no tiene hijos, y no los tiene que mandar a al escuela y no tiene que dejarle el “chivo” a la “marida”, el ciudadano que viva en esta circunstancias con ese sueldo, ni pensar en llevar al cine a la prole, o de comprarles sus películas a los críos, o de llevarlos a pasear más allá de los límites de su colonia.
Todo esto nos lleva algunas preguntas: estas familias, ¿de qué viven?, ¿cómo viven?, la verdad, es de admirarse la capacidad de hacer que el poco dinero que entra a las arcas de estos hogares, hacen con ello, que el equilibrio social pendiendo esté de unos pesos, el peso real de que no estemos en un estallido social lo llevan desde hace tiempo esas madres, esposas, cónyuges, o como se les nombre, porque hacen milagros con los míseros sueldos, que perciben sus hijos, maridos, hijas, cuando los representantes en las cámaras (diputados) lo que ellos gastan en el mantenimiento de sus teléfonos celulares fácilmente una familia de esas que para ellos existen solo en tiempos de elecciones, podrían hasta ir hasta al cine con todo y palomitas una vez al año.
Pero bueno es sólo un ejercicio, el salario mínimo es una vacilada, no se paga, no esta en vigor. Porque nadie podría sobrevivir con eso. No creé usted.

viernes 16 de octubre de 2009

ELLA Y EL (I)



Hacía ya varios días que no la veía, y se quedó atónito con el encuentro, seguía ella con ese aire de reina que no se podía despojar, por más que pretendiera.
Él, contrito le veía desde su minusvalía, la adoraba, se veía guapísima con su ropa negra y su pelo crespo castaño, le hubiera gustado decirle lo bien que se veía, pero desde su circunstancia cada vez era más lejana la posibilidad de que ella lo tratara diferente. Por lo tanto reprimió su alocución ensayada.
Le entregó lo que habían acordado desde hacia tiempo y él trataba de prolongar el momento de ese encuentro preguntando lo primero que se le ocurría, sin notar la incomodidad de ella de estar con él en un lugar público.
Se habían conocido de casualidad, de esas bromas del destino, que no lograr hacer que cuaje nada. Un día ella bajaba por unas escaleras de una dependencia gubernamental, después de hacer un trámite burocrático engorroso, cuando se encontró de pronto con una cara lindando en lo idiota, ¡¿me compra una rosa?! Le dijo él con su expresión tonta. El susto que le causó el que él le hablara de repente, la obligó a fijarse en él, con detenimiento, y con una sonrisa le acompañó la negativa de compra, por su parte, él se quedó prendado de sus ojos, evento que fue su desgracia, su pequeño entendimiento ya no tuvo calma, a partir de entonces todos los días llegaba a esas oficinas a vender flores con la esperanza de un día volver a encontrarse con esos ojos que le hacían sentir algo, ese algo que no supo qué era, pero que le hacía sentir bien, pero que lo turbó más de lo que ya estaba.
Sin embargo, el encuentro a él le ayudó, se volvió diligente con su tía, él era el primero hacer los atados de rosas para vender, los adornaba con papel celofán con corazones rojos y en varias ocasiones hasta sin comerse el bolillo con crema que preparaba la tía, se encaminaba a vender por el centro de la ciudad y con eso llegar a las oficinas aquellas, del encuentro casual, sufría lo indecible cuando no lograba su propósito, pero la constancia fue su mérito, logró al fin encontrarla nuevamente y limpiándose los mocos con el antebrazo le saludó y esta vez, le regaló las rosa más bellas de su atado, ella turbada por el gesto no atinaba que hacer, con aquel tipo raro, y sólo dijo gracias y se fue con el obsequio. Él se quedó en otra dimensión…

jueves 15 de octubre de 2009

Momentos espinosos




Un ciudadano para su sobrevivencia tiene que estar trabajando, de lo contrario tendrá que hacer acopio de su imaginación y posibilidades de adaptación a su entono para poder llevar algo para su familia.
Cuando alguien se queda sin empleo la ilusión de éste, de adquirir bienes de consumo y de bienestar se verán seriamente deteriorados, la única ventaja será que no tendrá que pagar impuestos al estado, los impuestos son necesarios es cierto, pero cuando no se tiene el circulante suficiente para darle a la familia los elementos necesarios para que lleven una vida ya no de lujo, solamente que se vayan a la escuela bien alimentados y con lo suficiente para regresarse, viene siendo todo lo anterior una verdadera proeza. Por lo tanto ¿qué hacer en tiempos en donde los salarios mínimos sólo son suficientes para cubrir las necesidades de traslados a los centro de trabajo? Se está al amparo de la buena voluntad de las autoridades y de los prestadores de servicios no incrementen los precios.
La incertidumbre de perder el empleo recorre a todo México, ya sea por desaparición de centros de trabajo o por políticas económicas que están ligadas una a la otra.
Desde hace más de 25 años no se generan empleos que incidan en verdad en el desarrollo del país, han sido generación tras generación que no conocemos otra cosa que crisis, nacimos con ella, crecimos de sus manos y aún seguimos igual.
Sergio Raimond-Kedilhac Navarro, profesor de Entorno Económico y Director de Nuevos Proyectos del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, IPADE. En su artículo: “Del gasto a la recaudación” nos habla de la necesidad de primero crear empleos necesarios y suficientes para poder avanzar logrando “1.2 millones de empleos por año”. Lo cual contraviene con las políticas actuales en lo que se refiere al empleo, cuando de un plumazo vía decreto se eliminan miles y miles de ocupaciones. En el mismo escrito menciona: “No conviene crear presiones innecesarias sobre la población en tiempos inoportunos, como ahora. Por el contrario, 2009-2010 debe ser un periodo de gasto y del 2011-2014 de recaudación”.
Tiempos difíciles los que estamos viviendo.